
Hace algunos meses un amigo nos invito a mi novia y a mi a pasar unos días en la casa de su familia en San Javier. Fue un fin de semana nutrido de buena comida y placeres campestres como oxigeno y mucho verde, cosas que no se experimentan a menudo en la capital. Una mañana lluviosa fuimos a la fábrica de helados artesanales San Francisco, que quedaba cerca de la casa, ahí nos encontramos con un terreno con mucho verde húmedo por la lluvia, algunas vacas y unas flores preciosas.

La verdad es que una flor es una flor, pero estando fuera de la ciudad, luego de una lluvia y con unas vacas en la profundidad del campo, les juro que se ven distintas.
1 comentario:
Como en la comida, no solo la hace la preparacion, si no que tambien la compañia...
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