Va a sonar un poco hippie o pachamámico, pero ya desde hace algunos meses, más menos como 1 vez a la semana, se presenta en el cielo un conjunto de colores, luces y formas que dejan a todo el mundo mirando hacia arriba durante el atardecer.

Tengo la suerte de vivir en una casa en donde la ventana de mi pieza da una vista espectacular hacia los cerros y las nuves, lo cual me permitió, gracias a que Cordero me prestó su cámara, retratar el saludo que hizo cielo ese día de la semana.

Esta ves jugue con el diafragma de la cámara, ya que para trabajar la velocidad de obturación en este tipo de fotos se necesita un trípode, y como me vi encaramado en mi ventana desde un tercer piso, era un poco difícil.
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